Bricolaje para decorar su vivienda: Consejos para optimizar el proceso de pintado sobre madera
La madera es una de las superficies que ofrece más variantes a la hora del diseño y decoración del hogar. La gran diversidad en opciones de pintado, decorado y acabado de la misma amplía aún más el abanico de posibilidades que nos brinda este noble material. Otro de sus beneficios tiene que ver con su porosidad, propiedad que garantiza una excelente capacidad de absorción y permite arreglar cualquier tipo de error de coloreado sin inconvenientes.

La elección de la pintura depende del gusto de cada persona así como del uso que se le pretenda dar a la madera. Las opciones más comunes corresponden a las pinturas de base solvente, como los barnices, óleos y esmaltes sintéticos, o bien a las de base acuosa, como el látex, acrílicos y témperas.
Antes de comenzar a pintar debe preparar la madera utilizando todas las herramientas necesarias para ejecutar dicha tarea, como lijas y tapaporos. Asimismo, debe contar con los materiales imprescindibles para llevar a cabo el proceso de pintado, como rodillos, brochas, aerógrafos, esponjas y pinceles. Estos últimos pueden variar en tamaño y calidad según los requerimientos que exija cada trabajo en particular.
El trabajo de pintura sobre madera se realiza por etapas. Durante el proceso de preparación, la superficie debe ser lijada y limpiada de cualquier resto de polvo o aserrín. Luego, se le debe aplicar el tapaporos para evitar una excesiva absorción de pintura.
La segunda etapa consiste en aplicar la primera mano de pintura. A medida que se va secando, se le van agregando diversas capas de pintura hasta que la superficie quede como desea. Una vez acabado el proceso, debe pasarle barniz, betún de Judea o cera para crear una capa protectora impermeable, que proteja a la madera de los agentes externos y las pequeñas erosiones.
En cuanto a la pintura de obra, es decir sobre puertas, ventanas, marcos, revestimientos o rejas, hay que tener en cuenta ciertos reparos acerca del tratamiento de la madera. Estos consejos optimizarán su trabajo y lo ayudarán a evitar errores comunes:
- Uno de los primeros inconvenientes que se presentan está vinculado a la calidad de la madera. Una madera noble, dura y de vetas bien dibujadas admite el barniz y brinda un acabado hermoso; mientras que las maderas blandas, con escaso juego de vetas o muy deterioradas por el tiempo y la intemperie anticipan un acabado dudoso si se le aplica barniz. Por esta razón, en el segundo caso conviene inclinarse por las pinturas opacas, no transparentes.
- Uno de los errores más comunes consiste en comenzar la aplicación de la pintura en el lugar más cómodo o más cercano para el pintor, frecuentemente a la altura del pecho. El inconveniente surge cuando se sigue pintando hacia arriba, provocando enchastres debido a esas primeras pinceladas puestas en el sitio menos indicado. Lo ideal: Comenzar desde arriba hacia abajo.
- Si la superficie a pintar se encuentra expuesta al roce, manoseo, limpieza frecuente o a la intemperie, necesitará más manos de pintura y mayor cuidado en su aplicación. En cambio, si se encuentra en un lugar apartado (un tirante en el techo, puertas superiores de armarios, taparrollos de persianas) el cuidado puede ser menor, siempre que no se perjudique el resultado final.
- La elección del color para las aberturas genera un problema de orden estético. La solución más sencilla es jugar con los sobretonos oscureciendo los marcos. Pero antes de tomar cualquier decisión haga pruebas y no olvide que en la decoración se debe atender también a los pisos, alfombras, cortinados y muebles.
Por otro lado, la elección de los tipos de brillo es una cuestión tan estética como técnica. En este sentido, poner una pintura mate al exterior es condenarla a la decoloración, veteado, agrisamiento y hasta a un descascarado prematuro. Tampoco es recomendable usar el brillo mate para los lugares de mucho tránsito o sometidos a roces y manoseos frecuentes, ya que registra el tacto y a veces quedan marcas que diferencian las zonas restregadas de las que conservan la pintura natural. Los esmaltes semimate dan un acabado satinado, de buena dureza, poca permeabilidad a las grasas y con un bajo nivel de reflejos. Por estas razones son ideales para superficies de madera o metal interiores. En exteriores, en cambio, son preferibles los esmaltes de alto brillo, cuya durabilidad es superior debido a que están menos expuestos a los rayos ultravioleta.